
Roquevaire, noviembre de 1847.
A su muerte, Hugo Sambre deja su última obra inacabada, La Guerra de los Ojos, y la maldición de su locura persiguiendo a su familia: su suicidio y sus extrañas ideas de no dejar pasar a nadie en casa que tuviera los ojos castaños o negros ... Sara, la hija mayor desea terminar la obra de su padre y Bernard, un joven inconformista, sueña con ver mundo; mientras que la madre, viuda alegre, flirtea con el primo Guizot nada más enterrar a su marido.
Es después del funeral cuando Bernard tiene su primer encuentro con Julie, la maldita, una joven de ojos rojos, ladronzuela y cazadora furtiva; Bernard queda prendado de ésta. Pero el suyo es un amor prohibido: él es un aristócrata y ella sólo la huérfana de una prostituta.
Tras un encuentro amoroso, Bernard decide huir de ella y de su extraña forma de entender la vida, pero Julie no se da por vencida y sigue rondando a Bernard, cuya madre, para terminar con ese asunto, trata de comprar a Julie. Pero ella no acepta y Sara trata de matarla siguiendo los designios de la obra de su padre. Su madre logra detenerla y hacerla entrar en razón, pero al quemar La Guerra de los Ojos, horrorizada al comprobar que su hija está siguiendo los pasos de su padre y su locura, Sara pierde la razón y mata a su madre con el alfiler de cabello de Julie e intenta salvar los escritos de las llamas. Mas sólo consigue quedar ciega. Sara y Rosine, la criada, culpan a Julie de la muerte de la señora y ésta sólo puede huir llevando el dolor de que Bernard la crea culpable.
Así termina el primer volumen de Sambre. Obra de Yslaire, con la ayuda de Balzac en los dos primeros álbumes. La obra comenzó a publicarse en 1986 y tras muchos años, Yslaire volvió a retomarla.
En la actualidad hay publicados 5 volúmenes (Ya nada importa...;Sé que vendrás...;Revolución, revolución...; Tal vez hemos de morir juntos..., Maldito el fruto de tus entrañas...)
Una dramática historia de amor ambientada en la revolución francesa, con un dibujo exquisito donde el color rojo tiene una importancia primordial ; y una trama trepidante.
Entonces esparcieron las humeantes cenizas sobre el inmenso
osario, esta fosa rebosante de estiércol humano, con millares
de pupilas marchitas...y su sangre todavía tibia, el patriarca de
ojos negros escribió esta trágica maldición sobre una estela:
porque llorará durante su vida lágrimas de sangre...


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