domingo 12 de abril de 2009

De profundis


Una casa en medio del mar. Una mujer que toca el violonchelo mientras espera. Un pintor que a la vez es marino y cuyo barco naufraga, iniciando un viaje por las mágicas y misteriosas profundidades del mar. En ese momento, desde la casa, su amor presiente lo sucedido.

Una fábula sobre el mar. Hermosa pero cruel (como el mismo mar). Una película bellísima, donde las texturas, el color... impregnan la obra de un inusual carácter. Una película donde la música tiene un peso importante y es la que narra la historia, mientras que no hay ni un sólo diálogo.

Miguelanxo Prado nos deleita con esta obra, en la que queda bien impreso su espíritu, su mirada poética, su particular trazo al que sabiamente no renuncia, y que hacen de esta obra algo único.